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THE TOWN - History PDF Print E-mail
 Tenemos muy pocos datos sobre la prehistoria de la zona. Tan sólo algunos castros y mámoas llegan hasta la actualidad como documento de tal época. Podemos encontrar castros en Vilaselán, A Devesa, Vilaosende, As Anzas y Arante. Las mámoas se encuentran en Mondigo. Si bien estos hallazgos no tenían demasiada relevancia, sí nos hablan de un poblamiento estable, al hallarse restos de cascotes que nos llevan a pensar en la existencia de casas con paredes de mampostería. Actualmente esto está cambiando con el yacimiento de Louselas, de gran importancia tanto por su extensión como por la cantidad de restos encontrados hasta el momento, y del que auguran que probablemente sea el mayor y mejor yacimiento de Galicia.

Los castros son lo más característico de la civilización celta. Estos asentamientos humanos eran construidos siempre en altura, en orografías de difícil acceso que garantizaban la seguridad de sus habitantes. Las dimensiones de un castro oscilan entre los 20 y los 500 metros de diámetro. Por término medio su extensión es de unos 100 metros y suelen presentar una planta oval o alargada. Destaca siempre el imponente sistema defensivo, dotado de una o más líneas de muralla rodeando el castro.

Los primeros vestigios históricos de Ribadeo son de origen fenicio, con un asentamiento minero-comercial allá por los siglos XX a XVI a.C. Aunque es probable la presencia posterior de cartagineses y griegos, por la importancia de su comercio en Galicia, no se dispone de datos de su incidencia en la ría de Ribadeo. Existen, eso sí, restos importantes de los celtas autóctonos, como la famosísima Diadema de Ribadeo, toda ella llena de bajorrelieves con una serie de torques, además de espadas y fíbulas. Se discute sobre el grupo étnico celta que poblaba la zona: según algunos fueron los Eosios y para otros fueron los Cibarcos. Sea como fuere, lo cierto es que tuvieron que recibir la visita de los romanos, si bien no se han hallado restos de calzadas, fuentes, templos, etc., sino sólo pequeñas piezas de cerámica, y algunas monedas.

De los primeros siglos de nuestra era cabe suponer que la población celta-romana fue evolucionando de una manera similar a como lo hizo en el resto de Galicia. Más adelante llegarían los suevos y parece ser que el declive fue bastante importante. Se habla de que un yerno de Don Pelayo, llamado Alfonso el Católico, repobló Ribadeo quizás con refugiados cristianos que huían del avance musulmán. La iglesia de Ribadeo fue catedral hasta el año 918, en el que Ordoño cambió la sede a Mondoñedo.

Repoblada o no por Alfonso el Católico, lo cierto es que a mediados del siglo XII la villa se asentaba en la ensenada de la Vilavella, pues el primitivo núcleo de Cabanela y Porcillán fue abandonado huyendo de los ataques de los hérulos y normandos en los siglos IX y X. Después de una serie de tensiones, en el año 1183 Fernando II concede al obispado de Mondoñedo los derechos sobre el territorio dependiente de la iglesia de Santiago de Vigo, que llegaban hasta el puerto de San Julián (Porcillán), donde comenzaba Vilaselán. En los años posteriores se producirán cambios en la sede obispal entre Mondoñedo y Ribadeo, que acabarán en el año 1270, cuando Nuño II concederá la Colegiata, que llegará hasta el siglo XIX.

Poco después, por las concesiones de Fernando II y Alfonso IX se crea el señorío abadengo. Este señorío abadengo durará hasta el 20 de diciembre de 1369, día en el que Enrique de Trastámara, en pago por los servicios prestados en la lucha contra su hermanastro Pedro el Cruel, otorga las tierras de Ribadeo, con título de condado, al caballero francés Pierre de Villaines. Al poco tiempo éste vendería el Condado a Rui López Dávalos, que cayó en desgracia ante el nuevo rey Juan II. Este rey dividió el condado de Ribadeo, para reunificarlo después al concedérselo en 1431 a Rodrigo de Villandrando. Vendrían después más condes, hasta que con el matrimonio de Rodrigo de Silva y una dama de la familia de Híjar, se incorporó en cuanto a título al condado de Híjar. En este momento, después de la absorción del Condado, Ribadeo es un señorío jurisdiccional con una serie de privilegios tributarios para los señores jurisdiccionales, que no tuvieron choques con los villanos hasta casi el final de su existencia en 1812.

Cuando comienza el siglo XVI en Galicia existían cinco provincias, que a mediados del mismo aumentarán a siete: A Coruña, Santiago, Lugo, Ourense, Betanzos, Tui y Mondoñedo. En 1822 se funden en cuatro, en 1823 serán de nuevo siete y en 1833 se establecen ya definitivamente las cuatro provincias actuales, con lo que Ribadeo deja de formar parte de la provincia de Mondoñedo, ciudad con la que siempre mantuvo enfrentamientos porque la sede episcopal, recelosa de la pujanza comercial de la villa del Eo, la gravó con una gran cantidad de impuestos, que incluso hizo huir hacia Castropol a una parte importante de la burguesía comerciante.

Territorialmente, en 1835, algunas parroquias del sur del Ayuntamiento de Ribadeo se unieron para constituir el Ayuntamiento de Cedofeita, pero en 1843 la Junta Provisional de Gobierno de Ribadeo abortó esta iniciativa y nunca más hubo problemas con la integridad territorial del ayuntamiento.
El siglo XIX marca un punto de inflexión decisivo entre el Ribadeo antiguo y el moderno con la desaparición de la muralla, además de otras construcciones que marcaban la vida de la villa durante los siglos anteriores.

A comienzos del siglo XX y hasta mediados del mismo, el tren minero de Vilaodriz dio mucho auge a todo el entorno del río Eo, desde A Pontenova (donde se cargaba el mineral) hasta Ribadeo, en donde se hacía la descarga en los barcos. Ya en aquellos años se soñaba con el actual Puente de los Santos. Fueron aquellos unos años de gran actividad social y cultural. Surgieron varias sociedades culturales y bibliotecas. Se creó también por aquel entonces la Escuela Agraria "Pedro Murias" –a mediados de siglo–, sustentada por un indiano en Cuba.

Hacia 1915 se construye la Torre de los Moreno, una de las obras arquitectónicas más características de Ribadeo, edificio modernista que contaba ya con ascensor y sistemas de recogida de basura por medio de tuberías internas.

De las sociedades que se crearon a principios de siglo, todavía existen dos con patrimonios muy importantes, aunque con poca actividad. Una es la Sociedad Filantrópico Dramática, propietaria del Cine Teatro, en donde se organizaban unas fenomenales actuaciones con artistas ribadenses como el cantante de ópera Manolo Cortés, los Ruiseñores del Eo y la Coral Polifónica. La otra es la Sociedad de Socorros Mutuos "La Concordia", una especie de seguridad social para los desamparados, que recientemente ha llegado a un acuerdo con el Concello para crear un Centro de Día para asistencia a los mayores, a situar en el antiguo matadero con una magnifica vista sobre la ría.

En el último tercio del siglo XX, cuando ya se acercaba la democracia, se creó el primer Instituto de Bachillerato de la zona –actualmente Instituto Dionisio Gamallo Fierros–. Se construye también el actual Parador Nacional de Turismo, con unas excelentes vistas sobre la ría. El puerto de Ribadeo trabajaba en estos momentos a pleno rendimiento, con la Aduana de la provincia de Lugo, y sigue aumentando el ritmo año a año. En los últimos años, uno de los acontecimientos más importantes para Ribadeo ha sido la construcción del Puente de los Santos –finalizado en 1987–, factor que ha provocado en la villa una concentración y auge del comercio y los servicios.



 


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